Descripción
A pesar del nombre, este dulce/botana fue inventado en la Ciudad de México en 1943 por un inmigrante japonés llamado Yoshigei Nakatani.
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Nakatani vendía estos cacahuates en el mercado de la Merced.
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La gente comenzó a llamarlos “los cacahuates del japonés”, y de ahí se quedó el nombre.
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Su marca original, Nishikawa, todavía existe, aunque hoy los vemos en todas partes (como los de la marca Sabritas o De la Rosa).
¿Qué lo hace diferente?
No es un cacahuate tostado normal. Su característica principal es su capa exterior:
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La Cobertura: Está hecha de una mezcla de harina de trigo, almidón de maíz y salsa de soya.
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El Proceso: El cacahuate se hornea, lo que le da esa textura extremadamente crujiente y dura.
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El Sabor: Es un equilibrio entre lo salado de la soya y un toque muy sutil de dulzor en la masa.
¿Cómo se come (al estilo mexicano)?
Aunque solos son deliciosos, en México es casi un pecado no “prepararlos”. Lo común es servirlos en un tazón y añadir:
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Salsa picante (Valentina, Tamazula o Cholula).
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Jugo de limón en abundancia.
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Sal.
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Chamoy (a veces).
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En los famosos “Tostilocos” o “Cueritos”, donde el cacahuate japonés es un ingrediente esencial para dar el toque crujiente.
Datos Nutricionales
Al tener una capa de harina y ser horneados/fritos con soya, son más altos en carbohidratos y sodio que el cacahuate natural.






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